A veces, en nuestro día a día, consumimos bebidas ácidas, que sin saberlo, pueden dañar nuestros dientes con el tiempo.
Las bebidas ácidas provocan erosión dental, lo que quiere decir que aceleran la desmineralización de los dientes. En consecuencia, la persona es más propensa a desarrollar hipersensibilidad dental.
Asimismo, la capacidad de remineralización de los dientes disminuye. Y, debido a la desmineralización, los riesgos de caries son más altos.
Algunas de estas bebidas son:
- Bebidas gaseosas: son perjudiciales debido a que contienen agua carbonatada, endulzantes, entre otros componentes que afectan el esmalte dental.
- Bebidas energizantes: habituales entre deportistas y personas con un estilo de vida muy activo. Pero entre sus ingredientes se incluyen los ácidos cítrico y fosfórico.
- Café: también es una bebida ácida y como tal afecta el esmalte de los dientes. Penetra en ellos provocando manchas.
- Zumos envasados: provocan los mismos riesgos que las bebidas gaseosas debido a que contienen ácidos, endulzantes y saborizantes artificiales.