¿Te has preguntado alguna vez qué ocurre a nivel microscópico en tu boca cada vez que das un sorbo a un refresco? Hoy te invitamos a hacer un viaje cronológico al interior de tu boca para descubrirlo.
Seguro que más de una vez has escuchado que los refrescos no son la mejor opción para tus dientes debido al azúcar. Sin embargo, el verdadero impacto de estas bebidas va mucho más allá de las caries.
1. Los primeros 5 minutos: El ataque ácido
En cuanto das el primer trago, el pH de tu boca cae en picado. Los refrescos tienen un pH muy ácido (generalmente entre 1,5 y 3). Teniendo en cuenta que el esmalte dental empieza a desmineralizarse cuando el pH baja de 5,5, este entorno tan ácido activa una alerta roja inmediata. Los ácidos de la bebida comienzan a atacar de manera directa la capa externa y protectora de tus dientes.
2. A los 20 minutos: El festín de las bacterias
Si el refresco contiene azúcar, las bacterias que habitan de forma natural en tu boca se despiertan y se vuelven hiperactivas. Estos microorganismos se alimentan de los residuos azucarados y, al metabolizarlos, producen todavía más ácidos. Es una doble amenaza: el ácido propio de la bebida sumado al ácido que fabrican las bacterias de tu propio biofilm dental.
3. Durante la hora siguiente: La saliva acude al rescate
Tu cuerpo cuenta con un mecanismo de defensa natural maravilloso: la saliva. Durante los siguientes 30 a 60 minutos, la saliva trabaja a contrarreloj para neutralizar la acidez de la boca, equilibrar el pH y aportar minerales como el calcio para intentar remineralizar y reparar el esmalte desgastado.
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