Un implante reemplaza la raíz de un diente perdido y sobre este, se coloca una corona totalmente funcional.
La pérdida de un diente puede llevar a la reabsorción ósea. Los implantes dentales estimulan el hueso maxilar y evitan su deterioro.
La falta de un diente puede dificultar la masticación y limitarnos a la hora de comer. Los implantes dentales se comportan como dientes naturales, lo que te permite masticar de manera eficiente sin restricciones.
Previene el desplazamiento de los dientes adyacentes
Cuando se pierde un diente, los dientes adyacentes tienden a moverse hacia el espacio vacío, lo que puede causar problemas de alineación. Los implantes dentales rellenan este espacio, manteniendo la alineación correcta de los dientes y evitando complicaciones ortodónticas.
Mayor comodidad que las prótesis removibles
Las prótesis removibles pueden causar incomodidad, irritación en las encías y dificultades al hablar o comer. Los implantes dentales, al estar fijos en el hueso, eliminan estos inconvenientes, proporcionando una sensación de seguridad y comodidad en todo momento.
Mejora la salud bucal
A diferencia de los puentes, los implantes dentales no requieren la alteración de los dientes adyacentes, lo que preserva la salud de tus dientes naturales.